24 julio 2006

29 junio 2006

01 junio 2006

04 mayo 2006

28 abril 2006

A quién se muda, Dios le ayuda

Y no sólo eso, después de un año de operación, quiero potenciar el uso del blog, especialmente usar categorías para navegar en los ya mas de 160 post escritos.

Para ello, he elegido la tecnología Wordpress, y con el apoyo de BlueCompany como servidor, me he mudado a



Ahí , al igual que este blog, están todos los post históricos con sus comentarios, y a partir de ahora ahí estarán los nuevos post y los comentarios que reciban

Por el momento, no todos los post tienen categorías, poco a poco las iré completando

27 abril 2006

Una clave para nuestra felicidad, aceptar el sufrimiento


Parece que en nuestra vida el sufrimiento es inevitable
  • Vemos a seres queridos, como nuestros padres, enfermarse, envejecer y morir.
  • Escuchamos de desastres naturales donde mueren miles de personas.
  • Estamos en contacto directo con la guerra, y su secuela de atrocidades de todo tipo.
  • Vemos el hambre y la miseria a nuestro alrededor.
  • Estamos expuestos permanentemente a sentir actos de injusticias y traición.
  • Y la lista podría seguir hasta el infinito

En nuestra condición de seres humanos, en que nos sentimos parte de un todo, sufrir por lo sucede a nuestro alrededor, pasa a ser inevitable, y resistir ese sufrimiento una tarea inútil.

Para lidiar con el sufrimiento que nos causa ese sufrimiento, una solución habitual es tratar de ignorarlo, de no verlo

  • No visitamos a nuestros seres queridos enfermos
  • Vemos las noticias como si fuese una película, sin conectarnos con el dolor humano que está ahí
  • Justificamos las guerras ya que son contra el mal
  • Transitamos sólo por lugares “bonitos” y/o damos limosnas
  • Descalificamos al que nos hace sentir la injusticia o la traición
  • Y podemos seguir en forma paralela a la lista anterior

Otra vía es aceptar nuestra limitación para lidiar con el sufrimiento humano, dejar nuestra arrogancia que podemos con todo, soltar nuestra expectativa que el mundo debiera ser perfecto, soltar nuestro sentido del deber culposo en que debemos hacernos cargo de todo.

En la medida que lo logremos (y nos ayuda considerarlo un proceso de aprendizaje)

  • Visitamos a nuestros enfermos con el placer de verlos y por el placer que nos causa ver el placer que les causa nuestra visita
  • Nos conectamos con el dolor de los familiares de los fallecidos y lo sentimos como dolor propio, rezamos la oración que corresponda a la espiritualidad que tengamos
  • Nos comprometemos a reducir el odio y la falta de amor que nosotros causamos.
  • Acogemos el dolor, apoyamos a las personas a que puedan hacerse cargo de su destino, sin paternalismo, ni sentirnos superiores. Agradecemos a la vida haber tenido mejores oportunidades
  • Nos conectamos con los miedos, y la falta de desarrollo de habilidades, de las personas a quienes responsabilizamos de nuestro sufrimiento
  • Y podemos seguir en forma paralela a la lista anterior

Las tradiciones espirituales nos indican que nuestro rechazo al sufrimiento es la principal causa de sufrimiento.

Aceptar el sufrimiento nos genera paz interior, desde la paz interior tenemos mas fuerza para luchar contra las fuerzas del sufrimiento, y luchar en paz, sin odio, contra las causas del sufrimiento es una fuente de felicidad en nuestra vida

26 abril 2006

Priviligiando las conversaciones que nutren, escapando de las conversaciones tóxicas

"dime con quién andas y te diré quién eres", recordé esta antigua frase del refrán popular a partir de la reunión, a que me invita un grupo que ha formado una comunidad para los efectos de compartir experiencias, y reflexiones que enriquezcan sus vidas.


Uno de los aspectos que surgió en esta conversación, es la posibilidad de no enganchar, en medios laborales, sociales, familiares, donde predominan conversaciones tóxicas, de descalificación, de opiniones sin compromiso, de pelambres, etc... La mas obvia era por supuesto no participar en esas conversaciones, y poníamos, por ejemplo, simplemente no ver programas de televisión donde esa es la tónica.

Conversábamos como las conversaciones en que participamos, nos terminan contaminando, sin que nos demos cuenta de como ocurre, y de ahí la sabiduría del adagio popular. Si estamos atentos a este fenómeno, podemos privilegiar ciertas conversaciones y minimizar otras.

Mas aún, podemos intencionar, forzar nuestra participación en ciertas conversaciones que nos nutren, como lo ha hecho esta comunidad que me invita, y negarnos a otras conversaciones donde no sólo, no nos nutrimos, sino que nos intoxicamos.

Y las posibilidades por ciertas son mas de las que podemos imaginar, este grupo ha optado por esta vía, otros han descubierto en los blogs poder elegir las redes conversacionales que los nutren, como lo muestra este post de Mauricio Rebolledo.

Y no sólo se trata de aprender a elegir las conversaciones en que participamos, sino también aprender a que estas sean eficientes, nuestro tiempo es el recurso mas escaso que tenemos, y estar atento, despierto, a la forma como estamos presente en las conversaciones en que participamos, marca la diferencia en los resultados que logramos.

Si aprendemos a estar atentos a nosotros (y al otro), a escuchar nuestras (sus) inquietudes, a dejarnos asombrar con el Ser que somos (que es), o por el contrario lo usual es que estamos construyendo la respuesta a lo que ya sabemos me va a decir. De ese aprendizaje dependerá la efectividad de nuestras conversaciones, y de ella dependerá como influimos en el otro, y de ahí los resultados que logramos.

Mahatma Gandhi nos indica

  • Diseña tus pensamientos... se convertirán en tus palabras
  • Diseña tus palabras... se convertirán en tus acciones
  • Diseña tus acciones... se convertirán en tus hábitos
  • Diseña tus hábitos... se convertirán en tu carácter
  • Diseña tu carácter... se convertirá en tu destino.

Los tipos, la calidad y efectividad de nuestras conversaciones dependen de nosotros, y de ellas depende nuestro futuro

20 abril 2006

Los límites y condiciones para aprovechar la diversidad


En un grato almuerzo con amigos, tocamos el tema de la próxima elección del rector de la Universidad de Chile. A mis interlocutores, brillantes académicos de distintas facultades, ningún candidato parecía gustarles. La queja era mas o menos la misma; cada candidato defiende los intereses de su facultad o de su equipo. Las esperanzas estaban puestas en el Senado Universitario, donde si habría una expresión de la diversidad.

Me quedé pensando en que nos lleva a poner nuestras esperanzas en la diversidad.

Lo primero que me surge es que como seres humanos, somos observadores parciales de una realidad que en su plenitud no podemos percibir, y a lo más que podemos acceder es a la aceptación de nuestra limitación como observadores, abandonando la pretensión de nuestro sentido común de que lo que observamos es "la realidad", la pretensión de que somos observadores privilegiados de "la realidad", descalificamos de paso a los que observan "otra realidad". Conversación que a menudo ilustro con la clásica figura de la joven y la vieja

Segundo que nuestra capacidad de acción depende de nuestra capacidad de observar. Siguiendo con el ejemplo de la clásica figura mencionada, nuestras acciones serán distintas si observamos a la joven o a la vieja. En la medida que veamos a las dos, nuestra capacidad de acción aumenta. Por tanto, en la medida que incorporamos observadores distintos, aumentamos nuestra capacidad de accón como equipo,

Hasta ahí,, parece claro, pero me surge el pero. Requerimos como indicábamos, aceptar que somos observadores limitados de "la realidad". Si a un equipo, llámese senado universitario u otro, vamos dispuestos a discutir, a no mirar la visión amplia que nos une, a imponer nuestro punto de vista, a deslegitimar al otro, a suponer intenciones, la diversidad no nos sirve, y podemos sacar la rápida conclusión que es mejor la homogeneidad, donde todos pensamos igual. Funciona en el corto plazo, resulta fatal para desarrollar nuestra capacidad de adaptación en un mundo de cambios acelerados, donde es importante tener la mayor capacidad de acción posible.

Desarrollar nuestra capacidad de aceptar nuestra limitación como observadores y la apertura para incorporar otras visiones es un desafío importante que podemos aprender a cultivar para aprovechar la diversidad