19 enero 2006

Las vacaciones como un proyecto a diseñar


Cuento los días que me faltan para salir de vacaciones, esta es una frase que se repite con frecuencia en estos días en las sesiones de coach, la sorpresa viene cuando les pregunto ¿Pára que está tomando las vacaciones?, ¿Cúal es su proyecto?

Pasada la sorpresa inicial, las respuestas afloran, estoy cansado, para cambiar de ambiente, para desconectarme, para no hacer nada, etc... Y estas respuestas normalmente muestran unas vacaciones en que arranco, me fugo de una realidad, en vez de ir detrás de un objetivo que quiero, lo que no necesariamente es lo mismo. Surgen también otras explicaciones que apuntan a reforzar mi relación familiar, con mi pareja, con los hijos, o conocer nuevos lugares que enriquezcan mi espíritu.

En un post anterior, analizaba los distintos sentidos que tiene la palabra cansado, y como el descansar es válido para el cansancio físico, no para el cansancio emocional que predomina en la actividad de los ejecutivos.

Y en el cansancio emocional, no se soluciona arrancando, sino enfrentando la situación que lo genera. Si las vacaciones se usan para no hacer nada, lo más probable es es que la mente siga ocupándose, haciendo ilusoria la sensación de descanso.

Es preferible usar las vacaciones, tomarlas como un proyecto que diseñamos con objetivos a cumplir, si es para mejorar la relación con mis hijos, o con mi pareja, me aseguro de compartir ese objetivo con ellos, y las vacaciones las diseño de tal forma de no repetir los hábitos de vida que nos separan.

El diseñar nuestras vacaciones con un grado mayor de conciencia respecto a los objetivos que perseguimos, no arrancando de otras situaciones, las podremos vivir y disfrutar más, para enriquecer nuestra vida.

3 comentarios:

Pilar dijo...

También puede ser angustioso para muchos fijarse esos objetivos, que a veces ni siquiera saben como reconocer. Yo propondría algo más concreto. Tal vez comenzar por seleccionar algún tipo de lectura que nos ayude a despertar, a sensibilizarnos, a pensar... Muchos sienten una molestia, una vaga necesidad... y no saben cómo atenderla o relacionarse con ella. La lectura puede ser una vía. Podríamos intentar hacer una lista... ya la estoy pensando. Propongo, por ejemplo,el libro "La autèntica felicidad", y comprometerse a pensarlo, a leerlo y releerlo... y no andar saltando de uno en otro. A conversarlo, subrayarlo, hacerlo propio. Me gusta tambien "La nueva sicilogía del amor", de Scott Peck, o la "Novena Revelación". Pero ojalá uno solo, o dos, no más. Más profundidad y menos cantidad. Y atreverse a sentir y a experimentar con él. A meditar, a hacerlo propio. A lo mejor tu tienes una propuesta mejor. Cariños.

Iris dijo...

Raúl, vengo a agradecerte por esta nota, la ví unos días antes de tomar mis días de descanso y me hizo mucho bien.

Me propuse pasar unos días sin los habituales estímulos externos, para contactarme con lo esencial.
En la mejor compañía, decidida además, a soltar un poco más, para permitirle crecer y avanzar con paso más firme.

Así pasamos, mi niño y yo, unos días sin tv, sin diario, radio, ni internet. Sólo en contacto con la naturaleza, él practicando sus deportes favoritos, yo lectura, silencio, conversaciones simples con desconocidos y ambos jugando, conversando, disfrutando.

Mucha risa, mucha paz, brotando de lo simple, del contacto con nuestro interior, estos días de vacaciones ¡los viví!, no se me pasaron de largo como otras veces.
.. y lo más importante, solté y mágicamente él se alzó, sereno, con paso firme y resuelto.

Gracias,
Iris.

M.Cristina Carafí dijo...

Querido Raùl, las vacaciones fueron un espacio diferente en mi entorno, pero, por sobre todo, un espacio màgico en mi interior que me lleva a estar profundamente agradecida de la vida. Algo escribì en mi blog. Espero que las tuyas hayan sido muy buenas. Un abrazo, Cristi.