27 abril 2006

Una clave para nuestra felicidad, aceptar el sufrimiento


Parece que en nuestra vida el sufrimiento es inevitable
  • Vemos a seres queridos, como nuestros padres, enfermarse, envejecer y morir.
  • Escuchamos de desastres naturales donde mueren miles de personas.
  • Estamos en contacto directo con la guerra, y su secuela de atrocidades de todo tipo.
  • Vemos el hambre y la miseria a nuestro alrededor.
  • Estamos expuestos permanentemente a sentir actos de injusticias y traición.
  • Y la lista podría seguir hasta el infinito

En nuestra condición de seres humanos, en que nos sentimos parte de un todo, sufrir por lo sucede a nuestro alrededor, pasa a ser inevitable, y resistir ese sufrimiento una tarea inútil.

Para lidiar con el sufrimiento que nos causa ese sufrimiento, una solución habitual es tratar de ignorarlo, de no verlo

  • No visitamos a nuestros seres queridos enfermos
  • Vemos las noticias como si fuese una película, sin conectarnos con el dolor humano que está ahí
  • Justificamos las guerras ya que son contra el mal
  • Transitamos sólo por lugares “bonitos” y/o damos limosnas
  • Descalificamos al que nos hace sentir la injusticia o la traición
  • Y podemos seguir en forma paralela a la lista anterior

Otra vía es aceptar nuestra limitación para lidiar con el sufrimiento humano, dejar nuestra arrogancia que podemos con todo, soltar nuestra expectativa que el mundo debiera ser perfecto, soltar nuestro sentido del deber culposo en que debemos hacernos cargo de todo.

En la medida que lo logremos (y nos ayuda considerarlo un proceso de aprendizaje)

  • Visitamos a nuestros enfermos con el placer de verlos y por el placer que nos causa ver el placer que les causa nuestra visita
  • Nos conectamos con el dolor de los familiares de los fallecidos y lo sentimos como dolor propio, rezamos la oración que corresponda a la espiritualidad que tengamos
  • Nos comprometemos a reducir el odio y la falta de amor que nosotros causamos.
  • Acogemos el dolor, apoyamos a las personas a que puedan hacerse cargo de su destino, sin paternalismo, ni sentirnos superiores. Agradecemos a la vida haber tenido mejores oportunidades
  • Nos conectamos con los miedos, y la falta de desarrollo de habilidades, de las personas a quienes responsabilizamos de nuestro sufrimiento
  • Y podemos seguir en forma paralela a la lista anterior

Las tradiciones espirituales nos indican que nuestro rechazo al sufrimiento es la principal causa de sufrimiento.

Aceptar el sufrimiento nos genera paz interior, desde la paz interior tenemos mas fuerza para luchar contra las fuerzas del sufrimiento, y luchar en paz, sin odio, contra las causas del sufrimiento es una fuente de felicidad en nuestra vida

5 comentarios:

Pilar dijo...

Raúl... tus sabias palabras me recuerdan una película que acabo de ver: "El jardinero fiel". Allí se muestra el padecimiento y el dolor al desnudo... y nuestra ceguera.
Nos es difícil el dolor... y por eso arrancamos asustados, por temor a que nos alcance. Y vivimos arrancando para no ser alcanzados... y esa huída también es dolor. Y además inútil.Y neurótica.
Tal vez la mejor forma de aceptarlo, como dices, es enfrentarlo... quedarnos en él, saborear su amargura, reconocerlo y abrazarlo. En vez de pelearle, hacerse su amigo... y allí, sufriendo con el dolor,como corresponde, vamos quitándole su poder sobre nosotros. Y vamos también creando y aprendiendo formas para aprender a vivir con él. En paz, que no es indiferencia.
Es urgente aprender a vivir el dolor...lentamente nos va mostrando su otra cara: el amor, la sensibilidad, el reposo, la escucha... nos vamos haciendo nuevas y mejores personas. Con menos miedos... y más humanas. Es decir, más felices. Bienaventurados los que lloran... serán consolados". Hay que llorar el dolor, ponerlo en la cara y no esconderlo... el consuelo es la paz, el sentido y un mayor amor.
un abrazo

Anónimo dijo...

Tus palabras que han llegado profundamente. Creo vitalmente en ellas. Soy psicóloga y veo este proceso a diario, nuestro temor a aceptar el sufrimientos nos enferma, nos hace frágiles e inmensamente inseguros. Además vivimos en una sociedad que esconde el dolor. No te has dado cuenta que ahora los cementerios son parques. Esto no es casual, es un signo de una sociedad que se la juega por lo superficial y lo pasajero. Asumir el dolor nos permite permanecer, crecer, buscar sentido e incluir a todos en este cuento.
Te invito a visitar el blog de mi hermana Yo y mi Parkinson www.htp//erikacontrerasmunoz.blogspot.com
Ana Contreras

José Luis Contreras Muñoz dijo...

Que casualidad,me apresto a escribir un post y veo que escribió mi hermana.
Tus palabras también me hacen sentido por lo que estoy vivbiendo con mi herman enferma de Parkinson.
No es fácil aceptar el sufrimiento.

Anónimo dijo...

no estoy nada de acuerdo contigo. pienso que el resignarse, es de mediocres, que tal si nos resignaramos a todo?... el mundo seria un caos. pienso que la única salida al sufrimiento es la distraccion, buscar cosas que nos hagan felices cada dia pero nunca, NUNCA resignarnos a nada.
angela chamorro

Anónimo dijo...

el sufrimiento es lo que nos hace crecer como personas humanamente. La distraccion es un buen consejo, pero no evita que sigas en carencia de tu sufrimiento.hay situaciones que son inevitables, y debemos enfrentarlas y aceptarlas tal cual son.