24 octubre 2005

No me gusta la tensión. El peligro de las metas erosionadas


Es frecuente que un ejecutivo pida ayuda para mejorar el clima laboral de su equipo, indica que hay conflictos, una tensión en el equipo, y eso no le parece bien.

Parece importante distinguir entre una tensión tóxica, y una tensión creativa.

Por tensión tóxica, entendemos aquella tensión que emana principalmente de juicios mutuos no explicitados, y su consecuencia sobre la confianza y estados de ánimo organizacionales.

Sin embargo, la tensión creativa es la que se genera en la organización que va detrás de metas mayores, aquí al igual que un equipo deportivo que deja de competir en ligas menores y pasa a competir a nivel internacional, se genera un grado de tensión que nos saca de nuestro espacio de comodidad y exige lo mejor de cada una de las personas que componen el equipo. Y esta tensión puede ser percibida en forma muy negativa por algunas personas.

Peter Senge en la Quinta Disciplina indica que esta tensión creativa a menudo induce emociones asociadas a la angustia, tales como tristeza, desaliento, desesperanza o preocupación, siendo fácil confundir estas emociones que son derivadas, con la tensión creativa original, y que por tanto se transformen en tensión tóxica.

Esta tensión emocional es posible resolverla de dos vías distintas
  • Reducir nuestra visión. No competimos para ser los mejores del mundo, nos basta ser los mejores de nuestra ciudad. Peter Senge le llama la dinámica de las metas erosionadas.
  • Entrenamiento para mejorar nuestra capacidad de lograr la visión, obviamente esto no es inmediato, y requiere visión y disciplina.
La dinámica de la tensión emocional es muy generalizada, es la que produce la mediocridad. Senge cita a Somerset Maugham "Solo los mediocres están siempre en su forma óptima"

Y aquí tenemos el dilema para las jefaturas, generar tensión creativa sin que la tensión emocional que se puede producir, se transforme en tensión tóxica. Si le tememos al conflicto que genera la tensión emocional, terminamos generando mediocridad.

2 comentarios:

Telémaco dijo...

Interesante dilema.
Sin embargo me pregunto si ¿no sería buena estrategia erosionar las metas como objetivo intermedio, para reducir la tensión emocinal, y una vez conseguido dicho objetivo avanzar hacia la meta original?

Raúl Herrera L. dijo...

Gracias Telémaco
Como indica Peter Senge en su comparación con un elástico, suficiente tensión para generar fuerza, no demasiada que se corte el elástico.
Me gustó tu blog, seguimos en contacto