18 abril 2005

Aparecer. Una competencia emocional

En una reciente sesión de coach, y en una situación personal con una amiga, apareció el dolor de una perdida que se confundía con la rabia que esta situación le generaba. Poder ver y diferenciar estas dos emociones en la experiencia vivida me parece una competencia que nos genera importantes beneficios

El dolor de la perdida, la pena, tiene su origen en el juicio emocional que algo hemos perdido, basicamente en este caso, una expectativa que nos era querida. La aceptación de esa perdida nos permite hacer el duelo, eventualmente perdonar, y recomponer relaciones desde una expectativa distinta. La no aceptación, incluso la no verbalización de ese dolor, nos genera un daño que a menudo terminamos somatizando. El aparecer, mostrando el dolor, nos ayuda a la aceptación y no somatización. A algunos, especialmente los varones, esto no es algo que nos resulte simple.

La rabia tiene una naturaleza distinta, alguién nos quitó algo que estimamos es propio, nuestro, y no estamos dispuestos a que eso pase, desde ahí surge la fuerza para pelear por lo que no queremos perder. Acá la dificultad que nos surge puede ser distinta, algunos no hemos aprendido a expresar nuestra inconformidad y tendemos a desaparecer con el costo en identidad y autoestima que eso nos genera. Aparecer, mostrando nuestra inconformidad, con honestidad, diciendo lo que nos pasa, y con respeto, usualmente no hay mala intención y si incompetencia del otro, es una potente y valiosa forma de Ser.

Aprender a mirar nuestros dolores y aparecer desde la emoción mas relevante, nos permite encontrarnos con nosotros mismos y valorarnos en ello.

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