10 abril 2005

Evaluación. El temor que nos genera

Un gran amigo, excelente profesional y de mucho prestigio, ha sido invitado a un curso de liderazgo en su empresa. Como parte de ese proceso, la institución que dicta el curso somete a personas de su entorno un detallado test sobre sus habildiades de liderazgo, las que se comparan con sus propias percepciones.

No dejó de sorprenderme, la ansiedad que este test generó en mi amigo, y su gran preocupación de ser mal evaluado. No se cuanto sirvieron mis palabras en el sentido que este test probablemente sólo tenía por objeto el de ser un espejo como el resto lo veía, para que se pudiese conocer mejor, aspecto considerado hoy clave del liderazgo.

No deja de ser sorprendente esta emoción, sentimos temor de conocer lo que el otro piensa de nosotros, no de lo que el otro piensa, solo que lo diga. Jugamos al juego de "Yo hago como que no se lo que tu piensas de mi" y esa brecha la llenamos de interpetaciones, la mayor parte de las veces peor de lo que el otro realmente piensa. Esto tiende a menoscabar la confianza en los equipos y por tanto su capacidad a trabajar juntos y afecta los resultados a generar.

Confundimos lo que el otro dice con la verdad, recientemente la Corte Suprema reaccionó con indignación frente a la encuesta que considera la administración de justicia como corrupta en Chile, indicando que ese tipo de encuestas le hacía mucho mal al País. Nuevamente aparece la tentación de suprimir el termometro, para no averiguar lo que este marca, distinto podría haber sido que dijeran que ese juicio les preocupa, que creen que está equivocado y que iniciarán una campaña para hacer mas transparente la administración de justicia y de esa forma cambiar la imagen pública que las encuestas solo reflejan.

Este ejemplo nos parece indicar que el miedo y rechazo consiguiente a conocer la evaluación que el otro tiene de nosotros, está muy arraigado en nuestra cultura, lo que es facil percibir en cualquier proceso de evaluación de personal, especialmente en el Sector Público

Acá hay un desafío importante para nuestros líderes, sin adecuada evaluación, el avanzar en las organizaciones hacia caminos de excelencia se hace mas largo y complejo

2 comentarios:

Anónimo dijo...

hola raul: soy pati requena.
Ojalà llegue esto..., lo digo con la inseguridad que aùn me provoca..

Quiero comentar este artìculo, para ver si podemos conversar sobre el tema. Me interesa mucho porque creo que como lo expresas , siendo cultural, es una caracterìstica o hàbito mental, dificil de "disolver". Creo que ocurren varias cosas en el tema: por un lado estan los egos... claro, no nos gustan los rayones a nuestra imagen "publica"... Por otro lado està la tan mentada "precariedad" con la que vivimos en nuestra regiòn del planeta, en la que ser mal evaluado generalmente implica "despidos"...
Ante ello, lo adecuado como camino es como lo dices en otro artìculo, es una mirada a la educaciòn en terminos amplios digo... que debiese incentivar la "parada o el proyecto personal" como camino de realizaciòn...Sòlo ese camino, se puede llegar, no directamente pero se llega... a la seguridad que da hacer algo bien porque lo amas...
Màs allà, atràs, los niños requieren ser afirmados... en su ser, validados en sus particulares caracterìsticas... y ello es un gran trabajo y cambio cultural tambièn. Pasa que si uno no se uqiere, la mirada crìtica de otro, me destruye...!! y eso es asi... o
no??

Raúl Herrera L. dijo...

Gracias Patricia

Totalmente de acuerdo contigo, personalmente creo que la falta de autoestima es algo que nos impide aprovechar las evaluaciones externas.

Eso personalmente trabajo para desarmarlo, mostrando que son variables independientes

Si quieres seguir conversando de esto, escribeme directo a raul.herrera.l@gmail.com