22 noviembre 2005

Valor para innovar. La necesidad de actualizar la normativa del Estado


Me llega copia de un mail donde se agradece a Carlos Cruz, que ha compartido con un grupo de educación su experiencia de logros y costos de haberse atrevido a innovar en el Sector Público.

Uno de los participantes indica

Agradezco a los organizadores del Taller de Educación la oportunidad que tuvimos de reunirnos ayer con Carlos Cruz y su experiencia. De gran provecho. Creo que se va haciendo cada vez más claro que las políticas públicas en educación no pueden desligarse de un contexto que exige reformas estructurales

y otro indica

lo principal fue haber conocido a Carlos Cruz y escucharle su exposición sobre “gestión pública” a partir de su experiencia en el MOP. En síntesis, de ella se desprende que si deseas innovar, hacer algo creativo, aterrizar un sueño, no puedes esperar que el aparato del Estado te lo facilite. No puedes esperar la norma para innovar: la acción viene primero, y la norma (si llega) llega después… generalmente, atrasada. Lo que vamos entendiendo es que dentro de la institucionalidad en que nos desenvolvemos es difícil hacer algo en educación (como en otros campos) La pregunta que viene: ¿nos atrevemos? ¿la cambiamos? ¿cómo? He estado sugiriendo que todo cambio de este tipo viene por resonancia, y que para producirla hay que ir conversando de otra manera, instalar nuevos y diferentes y múltiples espacios conversacionales sobre lo educativo

Con cualquier directivo de servicio público que conversemos, podremos detectar una fuerte resignación a la posibilidad de generar mas valor dadas las limitaciones de la normativa pública basada en la desconfianza. Como hemos enfatizado, el generar valor, requiere valor, y esto parece ser especialmente fuerte en el Sector Público.

El ejemplo de Carlos, y los costos que ha pagado, nos muestran la necesidad de profundos cambios a la normativa del Estado, para lograr hacer los cambios que se requieren para el país que queremos.

Para cumplir con los programas que nos ofrecen los candidatos, requerimos valor para agilizar la labor del Estado

3 comentarios:

Andrea Brandes dijo...

Mientras circulamos, felices, por carreteras del siglo XXI, se nos olvida que el principal gestor de este cambio está procesado por "Fraude al Fisco" y no se cuantas acusaciones más.
Carlos Cruz y su equipo realizaron una transformación en infraestructura que no tiene precedente en Chile, sólo comparable con el aporte de Vicuña Mcckenna en su época. Creo además, que habría que cuantificar a qué porcentaje del producto contribuyó la actividad realizada por el MOP durante la crisis Asiática. Estoy convencida que la actividad económica asociada a la gran cantidad de obras en infraestructura, fue clave para que saliéramos sólo con un ojo en tinta de la crisis.
La velocidad que se le imprimió al sistema de concesiones, habría requerido de un marco legal ágil y de un sistema de remuneraciones que hubiera permitido la contratación de los mejores profesionales...En fin, la historia la conocemos, profesionales de alto nivel y compromiso con su patria, procesados y difamados...siento que como país, somos como el dios Cronos, el que se devora a sus hijos, en éste caso, a sus mejores hijos!
Por esta vía, un abrazo a Cruz y a su gente

Raúl Herrera L. dijo...

Gracias Andrea.
He hecho llegar a Carlos tu abrazo

Anónimo dijo...

Concuerdo 100% con Andrea. Como pais y como clase profesional tenemos una gran deuda con Carlos Cruz y su equipo. Como pais por los efectos objetivos que indica Andrea. Como profesionales, debemos reconocer que lo que le paso a Carlos, pudo haberle pasado a cualquier profesional idoneo que hace su tarea, que cumple su deber, a pesar de la estructura y personal inadecuados heredados de la dictadura derechista. Mala fortuna que esto se conjugue con un poder judicial tambien heredado que permite esta persecucion, la que nos ha costado solo en sueldos de la jueza y sus investigadores mas de 180 millones en tres años, para que finalmente se descubra que falta una boleta de 4,7 millones hace 5 años. ¿Hasta cuado, Catilina, abusas de nuestra paciencia?.
Jaime Aravena