27 julio 2005

El sufrimiento por las culpas y la capacidad de perdonarnos por no haber sido perfectos

En mi blog Expectativas y Sufrimiento, Gabriel, además de hacer una bonita metafora sobre la necesidad de meternos dentro de nosotros mismos, me pide que hable de la culpa, especialmente relacionado con la cultura cristiana en el que la mayoría de nosotros está inserto.

Y como ejemplo de sincronía, ese mismo día aparece en Ya, el suplemento de El Mercurio, un articulo de Juan Pablo Diaz, que indica "Poco sirve sentirse culpable" , destaco algunos puntos que me parecen importantes de destacar
  • El sentimiento de culpa aparece junto a la capacidad de reflexión
  • El sentimiento de culpa goza de prestigio social, asociado a resposabilidad, arrepentimiento, bondad, (la cultura que señala Gabriel)
  • Lo determinante en el sentimiento de culpa y su mantención es el pensamiento recurrente, autoperpetuado "las cosas pudieron haber sido de otro modo y los resultados o consecuencias negativas pudieron evitarse"
  • El pensamiento anterior es noble en apariencia, pero esconde la soberbia de nuestra dificultad de aceptar que podemos cometer errores
  • Una cosa es aceptar que podemos cometer errores, y que podemos ser castigados por las consecuencias de estos, y otra pretender que seamos omnipotentes, que no deberíamos cometer errores (ver mi artículo Reconocer la debilidad como acto de liderazgo)
  • Podemos sufrir una compulsión por no equivocarnos, examinar todas las posibles acciones para no equivocarnos (nos lleva a paralizarnos, a vivir en el agobio, no aprendemos a tomar decisiones)
  • Solo sabemos que hemos cometido un error, cuando ya lo hemos cometido
  • Finalmente Juan Pablo Diaz nos invita a no cultivar los sentimientos de culpa. Cuando cometamos un error, reconozcamoslo y asumamos la pena correspondiente, cultivar el sentimiento de culpa puede ser bien visto, no aminora la falta ni repara el error. Nos invita a liberarnos de este sentimiento de culpa
La culpa, bien vista por nuestra cultura, nos lleva a la adicción a ser víctimas, adicción que puede ser mas fuerte que cualquier droga, y nos limita el ser actores de nuestra propia vida

Recuerdo la liberación que me significó cuando escuché una distinción similar a Fernando Flores, que indicaba que el sentimiento de culpa se origina al observar hoy en forma negativa un hecho del pasado, sin considerar que la persona que observa hoy, y que hace el juicio, es una persona distinta del que cometió el error.

Y como mecanismo de liberación me surge el perdón, entendido este "no me gusta lo que pasó, estoy comprometido a que no vuelva a pasar, y no estoy dispuesto que eso que pasó, afecte nuestro futuro" y que hermoso me parece que lo que nos haya pasado no estemos dispuesto a que afecte el futuro con nosotros mismos.

3 comentarios:

Gabriel dijo...

Dos fenómenos se me vienen al leer tu nota:
- veo que a veces la culpa o la tensión por cumplir ciertos estándares de conducta nos impide siquiera ver y menos expresar el ser, quien verdaderamente somos (existe eso?)
- pedir perdón a veces aplica no por estar arrepentidos de lo hecho, sino del dolor causado; lo hecho puede ser validado como coherente con el ser al que me refería antes, pero el ver el daño causado en otros puede movilizarnos a pedir perdón

SERVANDO PASTOR GARRIDO dijo...

hace unos dias que descubrí tu blog
buenisimo
gracias

no creo que la culpa sea tan mala
es mas
creo que la culpa es un buen indicador para saber como es que hacemos las cosas
creo sin embargo, creo que la clave está en darse cuenta de aquello y hacer algo al respecto

esto por que ahora intuyo que la culpa es una reacción secundaria, es decir, surge sólo después que me doy cuenta de que algo no hice "bien" y no estoy haciendo nada por remediarlo


gracias nuevamente por tu blog

Raúl Herrera L. dijo...

Gracias Gabriel por el comentario

-Me parece que lo que dices es un fenómeno bastante extendido, cuando vivo para cumplir con estandares externos,pierdo la visión de mi mismo. Lo que en otro artículo indico que vivir desde el "tener", y el "deber" son enemigos del placer de vivir.

-No estar arrepentido de lo hecho, sino de sus resultados, en este caso el dolor causado, me parece que es lo mismo, lo que importa son los resultados. Y movilizarnos a pedir perdón por el daño causado a otro, lo veo como la expresión de vivir en paz conmigo mismo y generar un futuro con el otro, que es una expresión del amor.