06 julio 2005

Los líderes también tienen su corazoncito ¿lo conocerán?

Creo que a más de uno le pasa lo que me pasa, ver como personas que nos inspiran gran respeto y admiración como nuestros líderes, caen en conductas que miradas de afuera nos parecen desproporcionadas.

Quero ilustrar esta situación con tres ejemplos

  1. Vemos nuestro Presidente perdiendo el "centro emocional" de si mismo cuando se pone en duda a pe rsonas de su familia. El mismo "centro emocional" que tanto le hemos admirado en otras circunstancias, cuando ha asumido liderazgos que van contra lo políticamente correcto.
  2. Asisto a una reunión organizada por el Instituto de Ingenieros titulada "desafíos de la minería en Chile" donde el tema planteado como desafío para la reunión fue la mala imagen que tiene esta actividad entre los chilenos, Los expositores se dedicaron profusamente a alabar la minería y su aporte a Chile, los argumentos y las cifras eran elocuentes y convincentes. Sin embargo, pese a la excelente gestión que les caracteriza, no vi que analizaran su responsabilidad en estos resultados de una mala imagen, la responsabilidad por ese resultado parecía ser de otros, incluyendo por supuesto a la "cultura" del chileno.
  3. En otra oportunidad participo en una reunión donde está una gran mayoría de las personas que han tenido una alta responsabilidad en la gestión ambiental en los últimos 15 años. Los logros son espectaculares, y el avance logrado impresionante: Fundamentalmente han podido poner en tensión al resto de la institucionalidad del sistema, lo que genera nuevos e importantes desafíos. Sin embargo predomina el dolor por no haber sido escuchados, lo dicen pese al orgullo que al mismo tiempo sienten de su labor.

Creo que en estas tres situaciones, lo que parece haber es una dependencia del reconocimiento, dependencia que nos debilita. Nuestro corazoncito se ve afectado, un ataque a la ética, a la familia, a nuestro aporte y labor, que estimamos injusto. El dolor que nos genera, impide hacerse cargo de nuestra propia responsabilidad en el tema (respons-abilidad, no culp-abilidad) y corregir los procesos que hacen falta, o simplemente ajustar nuestras expectativas y no hacer depender nuestra estabilidad y salud emocional del juicio temporal de terceros.

Como indicaba en un artículo anterior, es la importancia de reconocer la debilidad como acto de liderazgo

¿cual es nuestro corazoncito donde no resistimos la crítica? Encontrarlo y estar alerta nos ayudará a mantener nuestro "centro" emocional.

1 comentario:

Jorge Dominguez L. dijo...

Gracias Raúl por el post.
Bueno y educador.