12 julio 2005

Aprender seducción. Lecciones desde el erotismo

En una reciente clase de gestión en el Diplomado de Salud de la Universidad Católica, al mostrar los nuevos paradigmas en atención al cliente, mencionaba que al cliente no sólo se requiere satisfacerlo, sino que además encantarlo. Una alumna comentó que le recordaba a las revistas que enseñan a las mujeres a seducir a sus hombres.

Me pareció acertada la comparación, y hice una comparación con la seducción erótica tal como la entendemos en el sexo, y tal como la usamos en lenguaje de ventas.

El fin de semana, en la sesión con Daniel Taroppio, mostraba e invitaba a vivir la vida con erotismo, entendida como pasión de vivir, en terminos mucho mas amplios que la sexualidad.

Las características que puedo identificar en la seducción erótica
-Estoy 100% en el aquí y ahora, me siento muy vivo, todos mis sentidos están alertas.
-Escucho e interpreto con alta atención lo que me dice, e incluso lo que no me dice
-Tengo la seguridad de ser una oportunidad para el otro
-Veo y me gusta la oportunidad que el otro es para mi
-Estoy en plena disposición a servir al otro
-Estoy dispuesto a ser rechazado, no afecta mi autopercepción
-Disfruto con el proceso, se que hay está el disfrute, más que en obtener el resultado

Y en términos dinámicos, me perfecciono para aumentar la oportunidad que soy para el otro y me perfecciono en escuchar las inquietudes del otro. Esto convierte la vida en un juego lúdico donde aumentar mis capacidades de seducción lo pongo a disposición de mis proyectos de vida.

En otros artículos mencionaba la ventaja de ver a toda persona como cliente, entendiendolo como lo opuesto a relacionarme con el otro desde el deber ser, desde la obligación.

Creo que esta es una actitud que podemos aprender, aprender a vivir la vida desde la seducción, dando espacio en nuestras vidas a Dionisio, el dios griego conocido no sólo por ser el dios del vino, sino también por sus influencias sociales y beneficiosas.

Me imagino a nuestros ejecutivos, preocupado de seducir a sus accionistas como indicaba Minera los Pelambres en la conferencia técnica donde gana el premio a la Calidad, ejecutivos preocupados de seducir a sus trabajadores, de seducir a su entorno, (El episiodio CELCO no se habría producido) y por supuesto seduciendo a sus clientes.

¿Será casualidad que grandes líderes tienden a ser grandes seductores?. Aunque la historía los recuerda principalmente como mujeriegos, parece que sus habilidades de seducción es más un estilo de vida que habilidades en el plano sexual. ¿Y será casualidad que estos grandes seductores tienden a no ser los mismos que inician las guerras? ¿Cual será el grado de represión en los líderes autoritarios? ¿Conocerán su Dionisio?

Nos podemos preguntar. ¿con cuanta capacidad de seducción vivimos nuestra vida? ¿como podemos aprender a vivir nuestra vida con mayor inspiración de Dionisio? ¿Podemos aprender a darle pasión a nuestras vidas, al servicio de nuestra dimensión espiritual?

1 comentario:

¡ Otro Chile es urgente ! dijo...

Interesante artículo que me recuerda la teoría del "Efecto Pigmaleón o profecía que se autocumple".
Será por eso que la política chilena es tan plana en términos de propuestas ?
Felicitaciones por que de buenas preguntas saldrán buenas respuestas.
JUAN LOPEZ